Reflexiones

¿Y si no me sientan bien las legumbres?

Por 1 julio, 2019octubre 4th, 2019Sin comentarios
legumbres

Qué hacer cuando las legumbres no te caen del todo bien

Yo soy una enamorada de las legumbres, me gustan todas y las incluyo a diario en mi dieta (si, a diario). Teniendo en cuenta que mi alimentación es vegana, hacerlo es imprescindible para obtener las proteínas que mi cuerpo necesita, y los carnívoros me dirían “pero la legumbre no tiene proteína completa”, bueno, bueno, bueno… lo que el cuerpo necesita realmente son aminoácidos (los elementos que componen la proteína), y de manera imprescindible los conocidos como esenciales. Hay aminoácidos distintos en legumbres, cereales, verduras… es cuestión de que al cabo del día hayas tenido una dieta variada, para que el cuerpo seleccione los que necesita para sus procesos. 

Además no resulta difícil. Pueden estar en un guiso, en una hamburguesa, en forma de tofu, en una crema o paté, como parte de una ensalada, sobre una tostada o incluso en un dulce (crema de cacao, crepes, bizcochos…) Los no veganos suelen asociar las legumbres al platazo de cocido, pero….nada que ver, son multiusos y para todo momento.

Aunque la compremos seca, la legumbre es un alimento vivo, puedes ponerla en remojo 24 horas, después quitas el agua y las dejas en un bote abierto, inclinado,  con una redecilla y verás como empieza a germinar, el milagro de la vida. Algunas visiones de la salud, como las de la Medicina Tradicional China o la Ayurveda, entienden que los alimentos no solo nos aportan nutrientes, también nos transmiten su propia energía, y estarás conmigo en que desde esa visión, el aporte de un grano de cereal o de una legumbre, que puede ser germinado y convertirse en una planta, no tiene la misma energía que un macarrón. ¿te parece?

  • No tires la toalla. Aunque te resulte sorprendente, por un fenómeno de adaptación, cuantas más legumbres comamos, mayor será nuestro nivel de tolerancia. Si no las comes nunca, es más fácil que te caigan pesadas que si tu cuerpo está acostumbrado. Esto pasa con muchos alimentos.
  • Combínalas siempre con verduras y hortalizas, y de forma abundante, no sólo para dar un puntito de color al plato. En mi casa recuerdo de siempre los garbanzos con espinacas, pero en Andalucía, que es de donde viene la receta, se conoce como espinacas con garbanzos ¿notas la diferencia?
  • Ponerlas en remojo antes de cocinar. Toda la vida he oído a mi madre decir, que si no ponía los garbanzos en agua la noche de antes, se quedaban duros como perdigones. Y tenía razón, pero no solo es que se ablanden es que, como te decía antes, este es el primero de los pasos de la germinación, y en ese proceso, la legumbre se desprende de ciertas sustancias que se conocen como lectinas y que actúan como antinutrientes. Una vez remojadas y cocidas, no representan un problema en absoluto. Nunca uses el agua de remojo para cocerlas, tírala y lávalas bien antes de hacerlo. 
  • Germinar. Y ya que estamos, si quieres dar un paso más, puedes continuar el proceso y germinarlas. El remojado será el mismo para todas, 12 o 15 horas, después, cada legumbre tiene un tiempo distinto de germinar, pero, en general, son 4 o 5 días. Las pones en un frasco de cristal limpio, tapado con una redecilla  y una goma, para que no entren bichos, inclinado para que no quede agua estancada dentro y en un lugar ventilado. Una o dos veces al día se remojan en el mismo bote y se vuelven a escurrir, de manera que la legumbre esté siempre húmeda. En este proceso, se activan una serie de enzimas que están presentes en la propia legumbre y se facilita su digestión, pero además, todos sus nutrientes se potencian (aminoácidos, vitaminas, minerales..).

Nutricionalmente, aunque hay variación de unas a otras, las legumbres aportan buena cantidad de carbohidratos de absorción lenta, proteína, grasas, fibra, minerales y vitaminas. Tienen beneficios sobre el cuerpo, como ayudar a regular los niveles de colesterol y azúcar en sangre, y aportar energía. Y están deliciosas !!! ¿qué más le pides a un alimento?

Pero, incluso siendo tan maravillosas, algunos de sus componentes  pueden producir gases y digestiones pesadas. Obviamente, también va a depender de cómo las estemos cocinando y con qué las acompañamos, nada que ver un cocido madrileño con un hummus con palitos de zanahoria. ¿cierto?

Aún así, hay algunos trucos que las hacen más digestivas y que puedes tener en cuenta:

  • Pelar la legumbre. Si, lo sé, esto no se puede hacer con todas, pero dependiendo de la preparación, puede ser interesante. Recuerdo con mi primera profesora de cocina, Ana Belén, estar pelando los garbanzos, ya cocidos, para hacer un hummus y que quedara más suave y fuera más digestivo. Además decía que era un espacio para la meditación. Oooomm. Este proceso con las lentejas rojas no sería necesario, porque no tienen piel y son más fáciles de digerir.
  • Usar carminativos. Se conocen con este nombre algunos alimentos que inhiben la formación de gases, como laurel, clavo, comino, nuez moscada…y que puedes añadir fácilmente al agua de cocción.
  • Tomar infusiones. Si, algunas infusiones como la de hinojo, anís, jengibre, cúrcuma… tiene ese mismo poder carminativo si las tomas después de comer legumbres.

¿Qué te parece? ¿Te sirvió el artículo? Si tienes más trucos para hacer las legumbres digestivas, puedes dejar un comentario. Porque compartir es vivir!

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Escrito por: Beba
Cocinar es de Guapas – Julio 2019